viernes, 12 de enero de 2007

Blancanieves y los siete bebecitos

Me gusta Fábulas. Y si pienso por qué, me ocurre como con tantas cosas que no destacan por nada en especial y sin embargo me hacen pasar buenos ratos de ocio. Puede que tenga que ver con que el guión no insulta a la inteligencia y el dibujo no insulta a la vista (incluso, cuando anda Craig Russell por ahí, atrae poderosamente). La cuestión es que cada volumen que aparece en las tiendas sigue a día de hoy siendo una cita obligada.

Como ocurre muchísimas veces, la razón está en que los personajes interesan. Queremos saber qué les pasa. Esto se consigue con una buena caracterización que va mucho más allá de su supuesto origen en los cuentos de hadas. Porque si el guionista Biill Willingham pretendía hacer una deconstrucción de los mismos, la serie es un rotundo fracaso. Algo que, incidentalmente, sí ha conseguido Linda Medley con su estupenda serie Castle Waiting.

Sin embargo, si lo que pretendía era meramente contar historias completamente diferentes, por ahora la cosa se salda con un aprobado alto. Porque personalmente, me interesa poco si la Blanca que aparece en esta obra es la chica que provocaba los celos de su madrastra o si el detective licántropo que la seduce es en realidad el lobo que se comió a la abuelita y los cerditos. Pero si que me gusta cómo son caracterizados por el autor, que consigue además que me enganche a las historias que cuenta sobre ellos.

En el volumen Las crueles estaciones tenemos un buen ejemplo. Tres relatos bastante diferentes entre ellos que no obstante tienen un denominador común: el buen uso del suspense. Sobre la actitud de Cenicienta en el primero, sobre la extraña misión del grupo de soldados en el segundo, sobre los hijos de Blancanieves y una serie de extraños asesinatos en el tercero. Todos ellos muy bien resueltos y acompañados de la habitual plantilla de secundarios -y otros nuevos- que animan la narración.

¿Reproches? Pues alguno hay, porque no es Fábulas, en mi opinión, la obra redonda que algunos ven, por mucho que me guste. En primer lugar, el dibujo, como he dicho, cumple, que no es poco, pero tampoco nada más (en el caso de Mark Buckingham, no sé todavía si su dibujo está consolidado o en evolución a algo mejor, las reminiscencias de Alan Davis y, a veces -aunque esta ya es más apreciación personal- Chris Bachalo, lastran un poco. Aunque todos sabemos cómo empezó Bryan Hitch y adónde ha llegado, así que, ¿quien sabe?

En segundo lugar, que, como reflejo de toda la serie, algunos pasajes dan menos de lo que prometen. La historia de la segunda guerra mundial daba para algo más que la típica trama de científicos locos y nazis siniestros, y uno piensa en las posibilidades de una idea original de Mignola escrita por el propio Willingham... los buenos misterios pergeñados por aquel desarrollados con buenas caracterizaciones (algo de lo que adolece el creador de Hellboy)... por soñar que no quede.

En cuanto a la historia que da título al tomo, encuentro un desequilibrio entre la trama de los hijos de Blancanieves y los asesinatos, que da la salsa a la narración y nos obliga a seguir leyendo, y la de la alcaldía de Príncipe Azul, bastante sosa... claro que ésta tiene por marco una historia más general que viene de antes y sigue despues, con lo cual es posible que merezca un juicio más adelante, cuando haya una mejor visión de conjunto.

Con todo, y resumiendo, Fábulas sigue siendo una serie que merece ser seguida. Por mi parte, yo espero pacientemente el próximo tomo. ¿Y ustedes?

2 comentarios:

Javi dijo...

Yo también lo espero con muchísimas ganas. Por cierto, bienvenido de nuevo por estos lares, y que sepas que tu blog ya tiene un lugar reservado en mi lista de enlaces.

Anónimo dijo...

Pues yo suscribo su reseña, Jordi... una serie muy entretenida y con una estupenda caracterización de personajes. Puede que no sea una obra maestra, pero ¡ni falta que hace! En este caso, su falta de pretensiones más allá de hacer pasar un buen rato, que no es poco, me parece una de sus mayores virtudes.

Y el dibujo me parece competente, claro y narrativo... apropiado, vamos. En fin, que yo también espero al siguiente tomo, deseando además que no baje el nivel. Saludos.