La isla de Nunca Jamás existe
Tiene Javier de Isusi la capacidad de contar historias, algo difícil ya de por sí. Pero además tiene también el poder de hacerlas evocadoras, de obligar al lector a mascullar entre dientes y meditar mientras se leen los avatares de Vasco, al que uno no sabe si atribuirle el papel de "otro yo" del artista o de mero comparsa imaginario en los eventos que pretende narrar.
La cuestión es que en esta segunda entrega de Los viajes de Juan Sin Tierra el historietista va un paso más allá de lo que nos presentó en el primer capítulo, La pipa de Marcos. Había allí un afán documentalista, sólo roto en las últimas páginas por la casi fantasmal y presumiblemente falsa presencia del lider zapatista.
En La isla de Nunca Jamás toma el referente de la obra de Barrie para presentar un relato a varios niveles, oscilando entre lo documentalista, lo literario y lo legendario. Nuevamente Vasco toma parte en una acción reivindicativa, pero aquí ésta se nos muestra dentro de una sublimación de la historia, que adquiere características de mito. A esto hay que sumarle reflexiones sobre la capacidad de contar y la que parece que va a ser habitual en la serie crítica política.
Todo este material, que en otras manos habría originado un caos ilegible, es manejado por Isusi de forma sabia, dentro de un ritmo de narración muy bien estudiado. El autor sabe perfectamente cuando debe introducir el mito, cuando la leyenda y cuando los flash-backs, las reflexiones o la crítica, hasta llegar al desenlace final donde se desencadena la aventura. También sabe el estilo de dibujo adecuado para cada momento, algo de lo que se beneficia sobremanera la lectura.
¿Cuanto tiempo de búsqueda le queda a Vasco para encontrar a ese cada vez más imaginario e intranscendente amigo Juan? Uno espera que bastante, porque eso querrá decir que Isusi tiene todavía mucho que contar, ya que es de esos pocos afortunados que parece haber encontrado el lugar donde moran las historias...
Nota: todos, el autor el primero de ellos, hablan de la deuda de este Juan Sin Tierra con Hugo Pratt... sin ánimo de ser polémico, uno prefiere, con mucho, las andanzas del bueno de Vasco, que encuentro mucho más cercanas que las del aventurero Maltés... Con aquellas me encuentro más a gusto y más identificado. Que conste a los efectos oportunos.


















