miércoles, 21 de marzo de 2007

Tom Strong, un superhéroe de fiar

¡Pobrecitos superhéroes! En los últimos años han sido destruidos, deconstruidos, reconstruidos y destruidos de nuevo; han sido adaptados a los ochenta, a los noventa, al fin de siglo y al nuevo siglo; han sido ajustados para adolescentes, para niños, para universitarios y para cuarentones; les han vestido de fantasía heróica, de slice of life, de género negro y de manga. Al final, con todo este cóctel, no debería haber nadie a quien no le gustara por lo menos un tebeo de superhéroes... ¿o sí?

La verdad es que el tejemaneje que ha sufrido el género debería ser una muestra de su ductilidad... y, sin embargo, no deja de ser muestra de que las coordenadas en las que se mueve son muy limitadas, y que pocas veces el traje nuevo que se les ha puesto les ha sentado bien, con lo cual ha habido que cambiarles la vestimenta muy a menudo. Y todo ello para que al final algun autor tome como bandera el retorno a los orígenes, la recuperación de la "magia" que tenían en origen. Se podría pensar que para ese viaje no hacían falta tantas alforjas, la verdad.

Pero cuando el que plantea la vuelta a la simplicidad y magnificencia es nada más y nada menos que Alan Moore, el guionista que con Watchmen puso el género patas arriba, aunque fuera por poco tiempo, la cosa da que pensar... Ignoro si Moore se horrorizó al ver adónde iba el camino por él abierto o si se la traía al pairo, pero evidentemente, un escritor de su talento en un tebeo de superhéroes "a la antigua" prometía mucho.

Con Tom Strong, Moore confirma algo que ya había hecho con su Supreme, y es que como mejor funciona una historia de superhéroes es manteniendo la percepción de lo maravilloso en el lector, y acudiendo a historias de desarrollo simple pero imaginativas. Se podrá luego adornar eso con más o menos dosis de folletín, pero parece claro que si al superhéroe le de despojamos de aquello que precisamente, le hace "súper", a no ser que la historia denote un talento fuera de serie, el tebeo puede caerse de las manos.

No es éste, por suerte, el caso de Tom Strong, donde a la presencia del héroe todopoderoso se le añaden unas cuantas gotas de pulp, Edgar Rice Burroughs, H.G. Wells y Lee y Kirby, resultando la mezcolanza un tebeo que es una delicia para leer, sencillo en sus planteamientos tanto a nivel de guión como de dibujo, pero tremendamente efectivo en ambos casos, y aparentemente falto de ambición. Y digo aparentemente, porque una historia que tiene por objeto entretener, y lo consigue con creces, no esta falta de ambición precisamente...

En resumen, un excelente cómic, tanto dentro de su género como fuera del mismo. A leer.

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