Castle Waiting: el cuento de nunca acabar... por suerte
Debería ser Castle Waiting una de las novedades editoriales mejor recibidas este año. Por ser una excelente serie, y también por estar el terreno abonado para una buena recepción de su contenido, con una afición que, en general, ha recibido bien, por ejemplo, la publicación de series como Bone o Fables, con las que comparte temática.
Coincide con Fables en el uso de personajes de cuentos de hadas, y, con Bone, en la presencia de una inocencia y simplicidad narrativa dotada de buen sentido del humor pero no exenta de aristas oscuras. Pero no crean que Castle Waiting es una mera suma de ambas características.
Linda Medley retoma a los personajes de cuentos de hadas allí donde los dejaron los autores generales, y crea un mundo propio pero fácilmente reconocible, con sus propias reglas pero fácilmente discernibles por el lector, que navega por territorio conocido aunque siempre intrigado por dónde le está llevando la autora.
Así, sus personajes -propios o heredados del cuento de hadas- son dotados de motivaciones que claramente podríamos encontrar en nuestra sociedad moderna, sin perder ese halo mítico que heredan de su origen. La aventura es pausada y nada agobiante, y los diálogos fluyen ágilmente dotando de caracter a los protagonistas de la historia.
Estamos, en definitiva, ante un tebeo de lectura muy agradable, muy bien construido, que pretende una deconstrucción o acercamiento muy particular a los cuentos de hadas, adaptando a estos para el lector actual. Uno de los indispensables de este año.
Coincide con Fables en el uso de personajes de cuentos de hadas, y, con Bone, en la presencia de una inocencia y simplicidad narrativa dotada de buen sentido del humor pero no exenta de aristas oscuras. Pero no crean que Castle Waiting es una mera suma de ambas características.
Linda Medley retoma a los personajes de cuentos de hadas allí donde los dejaron los autores generales, y crea un mundo propio pero fácilmente reconocible, con sus propias reglas pero fácilmente discernibles por el lector, que navega por territorio conocido aunque siempre intrigado por dónde le está llevando la autora.
Así, sus personajes -propios o heredados del cuento de hadas- son dotados de motivaciones que claramente podríamos encontrar en nuestra sociedad moderna, sin perder ese halo mítico que heredan de su origen. La aventura es pausada y nada agobiante, y los diálogos fluyen ágilmente dotando de caracter a los protagonistas de la historia.
Estamos, en definitiva, ante un tebeo de lectura muy agradable, muy bien construido, que pretende una deconstrucción o acercamiento muy particular a los cuentos de hadas, adaptando a estos para el lector actual. Uno de los indispensables de este año.











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