La muerte tenía un precio
Aunque muchos lectores recientes no se lo crean, hubo un tiempo en el comic de superhéroes americano en el que la muerte de un personaje significaba algo. Sí, lo de resucitar personajes ya se hacía, pero raramente cuando se orquestaba toda una saga y se acentuaba el dramatismo de un capítulo. Eran tiempos en los que el precio de la muerte de un héroe no era el número de ejemplares vendidos, sino el shock producido en sus fans. La historia en cuestión era mimada, trabajada y estudiada con cariño, conscientes sus creadores de que algo importante iba a ocurrir.
Son más o menos del dominio público las vicisitudes que atravesó la resolución definitiva de la saga de Fenix Oscura dentro de la colección Uncanny X-Men, allá en el lejano final de la década de los setenta, y hay que reconocer que el final elegido fue el adecuado, por el impacto que la muerte de un personaje con el carisma de Jean Grey podía tener.
Los autores, Chris Claremont y John Byrne, acentuaron los aspectos folletinescos del relato, llevándolo a níveles operísticos por cuanto de fanfarria cósmica había en él... y sin embargo, en el momento fundamental, jugaron sádicamente con los sentimientos del lector llevándolo a una escena casi cotidiana, un sencillo diálogo entre dos enamorados.
La cosa es de una sencillez apabullante: una primera viñeta (la aquí reproducida), en primer plano, en el que se observa la resignación de la víctima dispuesta al sacrificio, resaltado por un escueto diálogo y un ominoso fondo negro. A esta viñeta seguirían primero otra viñeta, pero en contraplano, mostrando el rostro del atribulado amante... para terminar en una viñeta de plano general mostrando la muerte propiamente dicha.
Estamos, pues, ante una muestra de excelente narración, al servicio de un hecho fundamental en la historia del grupo de mutantes... El lector, de aquella, sabía que algo definitivo había ocurrido. Luego llegaría la segunda mitad de la decada de los ochenta, el merchandising, los tebeos en sus plásticos con sus cromos de hologramas, las muertes gratuitas y las resurrecciones más gratuitas todavía... todo ello buscando revitalizar de mala manera un género que se moría a pasos agigantados, cuando no olía acremente a cadáver... Toda la masa de lectores estaba conquistada. ¿Toda? No. Un grupo de irreductibles revisionistas sabían que, por mucho que se dijera lo contrario, Jean Grey había muerto gloriosamente años atrás, por muchas pálidas imitaciones que vinieran luego...










3 comentarios:
De acuerdo al 100%, un abrazo
Coincido plenamente con lo que dices. Una pena que ahora revivan todos como si tal cosa. Siempre es mejor no matar a los personajes y hacerlos desaparecer de una manera u otra que permita a otro guionista usarlos a su antojo si tiene ideas para ello. Pero si se mata a un personaje, este debería permanecer muerto. Pero vaya, en los tiempos que corren cuando anuncian la muerte de un personaje, lo normal es preguntarse cuando y cómo lo traerán de vuelta.
Me ha gustado tu blog así que lo enlazo en el mío para hacerte alguna visitilla que otra.
;P Saludos desde la nevera.
http://diarioyogur.blogspot.com/
Totalmente de acuerdo contigo, las muertes y resurecciones ahora son algo tan común en los comics que han perdido el impacto que tuvieran antes.
Felicidades por el blog!!
Un saludo!
www.phoenixsite.blogspot.com
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