lunes, 30 de abril de 2007

El cuervo vuela alto

Si hay un género que sigue en absoluto déficit en nuestro cómic, es el tebeo histórico, o de género y ambientación histórica... con contadas excepciones, claro está; y eso que la novela histórica conoce un período de vacas gordas en nuestro país. Entretanto, en Francia se suceden las historietas de este calibre, dando obras de gran calidad.

Hace un par de años se completó aquí la publicación de El vuelo del cuervo, una historia costumbrista de intriga, amor y traiciones enmarcada en París durante el fin de la ocupación alemana en los últimos estertores de la Segunda Guerra Mundial. Es esta obra un buen ejemplo de una buena historia con una excelente ambientación histórica.

Gibrat mezcla en ella costumbrismo (las actividades del ladronzuelo François o del matrimonio René y Huguette), crítica política (la adscripción al comunismo de Jeanne), romance (el ineludible enamoramiento de los dos protagonistas), aventura (la azarosa escapada de ambos por los tejados de la ciudad, o en esa chalana que recorre los canales y ríos franceses) e intriga (el misterio sobre quién delató a Jeanne, o sobre el paradero de la hermana de la misma). Estamos, pues, ante una obra de múltiples lecturas y niveles argumentales, todos ellos bien articulados y encaminados hacia un agridulce desenlace...

Para hacer que esta máquina funcione, el autor presenta un relato narrado en primera persona por la protagonista -salvo al final, donde da paso a un estilo epistolar-, fuertemente dialogado y, sin embargo, en ningún momento espeso. El recurso empleado para soslayar esto se encuentra en la excelente caracterización: los personajes se hacen conocidos al lector muy pronto, y, en su mayor parte, generan una corriente de simpatía. Pero no piensen que el diálogo llega a ser abrumador: el autor sabe usar bien los silencios, como se puede ver en el episodio del bombardeo de la chalana por un avión aliado.

La obra destila un ambiente optimista gracias a los personajes, a pesar de que la ominosa sombra de la ocupación y la delación nunca abandona la historia. Al final, además, dicho optimismo se diluye en una resolución, como hemos dicho, agridulce... Curiosamente, los colores brillantes del comienzo de la obra, que coincide con la ocupación nazi, ceden paso a unos tonos algo más ocres en el desenlace, paralelo a la liberación aliada.

Es El vuelo del cuervo una obra que apela hábilmente a nuestros sentimientos, mostrándonos un fresco de personajes y actitudes a la par que la evolución de una amistad, todo ello con el transfondo de uno de los momentos más lamentables de la historia de la humanidad. Un trabajo para degustar y disfrutar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si te gusta este no puedes dejar pasar "la prórroga", también de Gibrat y alter ego de "el vuelo del cuervo"

jordiasturies dijo...

Camarada Gris, no he dejado pasar "La prórroga", ni mucho menos... es otro gran tebeo, y puede que algún día le dedique unas líneas aquí.

Anónimo dijo...

en mi caso he leído la prórroga... y ante estas buenas recomendaciones creo que no pasará mucho tiempo en que haga lo mismo con el vuelo del cuervo